Una de las frases que a los padres nos gusta menos escuchar cuando se refieren a nuestro hijo es que tiene “mal perder”. Y es que la mayoría de los niños no aprenden por sí mismos que lo importante no es ganar sino participar. Necesitan que un adulto les eche una mano con eso
. Y aunque los monitores suelen estar ahí también para enseñarles cosas como esta, siempre viene bien que en casa les ayudemos a enfrentarse a las derrotas de forma que sigan viendo el deporte más como un juego que como una dura competición. Aunque para nosotros nunca dejará de ser el campeón de nuestra casa, fuera de ella tiene que aprender que no siempre va a ganar.
Le ayudaremos si procuramos que se centre en el proceso y no en el resultado, si le explicamos que lo importante es que se divierta y disfrute. Si además gana, estupendo, pero ese no es el objetivo del juego. Es algo parecido a cuando nos apuntamos a una clase para aprender a tocar la guitarra. La meta no es tocar en un famoso grupo de rock sino aprender a que cuando toco determinados acordes suena determinada melodía, y disfrutar escuchando mi propia música.