Estimulando El Habla Del Bebe

M. Bravo
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Aunque no existen recetas a seguir para efectuar ciertos estímulos, sí hay algunos consejos que se pueden llevar a cabo. Como por ejemplo, hablarle desde que está en la panza (a partir del quinto mes), poner una música que guste a la mamá. Y una vez que nació hablarle haciéndole gestos, sonreírle, cantarle. En fin, estimularlo desde el cariño y la intuición de padres.

¿Cómo empezar?
Antes que nada hay que aclarar que no existen recetas que garanticen un buen desarrollo del habla del niño. En realidad son muchas las cosas que los padres pueden y deben hacer para ayudar a que sus hijos logren un óptimo desarrollo lingüístico.

Una de las cosas más importantes que pueden realizar los adultos es estar atentos y dispuestos a dialogar con el bebé. La voz y el cariño de éstos son las mejores herramientas para conseguir cualquier meta, en este caso que el niño hable. Los estímulos ayudan a que esa enorme capacidad de aprender que tienen los bebés dure más tiempo.

Antes de que nazca es esencial comenzar a estimularlo, ya que desde el quinto mes es capaz de oír. Se recomienda que la mamá esté en una habitación tranquila para intentar relajarse y meditar, y pensar que sus sentimientos estarán envolviendo al hijo. Por eso, hablarle, cantarle o ponerle una canción que le guste a ella. Cuando haya nacido le ayudará a relajarse.

Asimismo escuchar de vez en cuando música clásica. La musicoterapia, una corriente médica, estudia los efectos de cada sonido sobre el organismo. En general se recomienda este tipo de música porque es más fácil aislar el sonido de los instrumentos, y de esta manera le llegarán melodías al bebé. Y obviamente, que el padre le hable es tan significativo como todo lo anterior. En caso de tener otros hijos, éstos también le deberán hablar, ya que de esta forma aprenderá que ellos pertenecen a ese círculo de personas que lo van a cuidar.

En los primeros días de nacido se podrá notar la fascinación del bebé por el rostro y la voz de cualquiera de sus padres; ya que esa voz le es familiar porque la ha escuchado desde que estuvo en la panza. Cuando el adulto desee comunicarse con él, no olvidar mirarlo a la cara directamente y hablarle con voz suave y pausada. Eso le permitirá comenzar a entender las expresiones, estados anímicos, además de estar dándole las pautas que deberá imitar en un futuro para lograr hablar.

Otra cuestión relevante es aprender a captar lo que él expresa a través de sus expresiones faciales y hacerle saber que se lo entiende. Una manera sencilla y muy divertida de continuar con la estimulación es a través de la lectura de libros que contengan dibujos o imágenes, para que reconozca objetos familiares que el adulto le va pidiendo. Y si aún es muy pequeño para reconocerlos, se le puede dar las respuestas. Asimismo hay que tratar de comprender sus balbuceos y felicitar cada progreso.

Tener muy en cuenta que lo elemental a la hora de enseñar a los hijos es la espontaneidad. Esto quiere decir que hay que hacer lo posible para que esos ratos de placer no se conviertan en una especie de clases de lenguaje. Cada bebé crece y se expresa a su manera, por lo que en este aspecto es primordial que los padres se basen en sus propios instintos, y así guiarse sobre las necesidades de su hijo. Esto muchas veces ayuda mejor que las recomendaciones del médico (sin desmerecerlas, por supuesto).

Via: www.publispain.com

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